
Las organizaciones y los gerentes de hoy tienen que manejarse en una compleja mezcla de tiempos y actitudes cambiantes, de nuevos requerimientos del mercado, cumplir con regulaciones para protección del ambiente y un continuo proceso de aprendizaje dentro y fuera de la organización. Este proceso de cambio no es opcional, sino que forma parte de nuestra forma de vida actual y si algo podemos asegurar, es que no va a desaparecer. La Gerencia de la Gente va a ocupar un rol fundamental en los años por venir. Cualquier modelo de planificación deberá considerar no solamente hacia donde se dirige la organización y cómo, sino también lo que su gente debe hacer, y más importante aún, lo que su gente quisiera hacer.
Enfrentamos una exigencia continua para mejorar nuestra productividad, alrededor de 5% anual, mejorar la calidad de nuestros productos y servicios que ya no se mide en porcentajes sino en partes por millón (Six Sigma); exigencias para adquirir e implementar nuevas tecnologías que nos mantengan a la vanguardia, lo que a su tiempo requerirá nuevos aprendizajes. Simultáneamente el mercado y la competencia nos obliga a reducir nuestros ciclos de tiempo y a mejorar nuestro desempeño; ya no es suficiente mantener mejoras incrementales sino que necesitamos fomentar el mejoramiento discontinuo —saltos quánticos que resultan de la innovación.
Incluye remover las barreras entre las personas, áreas funcionales, departamentos y otras organizaciones para aprender a trabajar juntos como un equipo; no como un grupo donde nuestro interés se centre en preservar las cuotas de poder o círculos de influencia, sino verdaderamente integrados y alineados hacia una meta común.
Las organizaciones enfrentan muchos retos y deben estar en condiciones de enfrentarlos cuando lleguen. Sin embargo, cuando enfrentan situaciones de cambio profundo y tiempos difíciles, las actitudes que asumen son diametralmente opuestas a lo deseado.
“La forma en que los individuos y las organizaciones aprenden puede que sea la única ventaja competitiva".
Al está mejorando mejor y más rápidamente que su competencia, siempre estará adelante en la curva.
La gente aprende en distintas formas: Aprende haciendo, aprende usando, aprende oyendo, aprende fracasando y aprende observando.
Una empresa que aprende necesita desarrollar habilidades en dos áreas:
(1) debe desarrollar, adquirir y transferir conocimiento
(2) debe ser capaz de modificar su propia conducta para comprender, practicar, y aplicarse el nuevo conocimiento adquirido.
Muchas organizaciones —y no pocas personas— fracasan porque aunque son exitosas en la primera (1) fallan lastimosamente en la segunda (2) porque no tienen la valentía, el compromiso, el apoyo o la metodología necesarias para liderizar el proceso que este cambio fundamental requiere para transformarse en una verdadera empresa inteligente.
Una Empresa que Aprende fomenta la SOLUCIÓN. Hay un conjunto de virtudes que una Empresa que Aprende debe tener. Quizás no las tenga todas al mismo tiempo o quizás tenga alguna más desarrollada que la otra, pero deben apuntar a tenerlas todas seis y combinarlas efectivamente, en lo que podríamos llamar una fórmula ganadora.
Hacen el CONOCIMIENTO SISTÉMICO: comprenden que la organización es un todo indivisible y que todos sus componentes interactúan entre si para lograr el resultado deseado, por lo que ninguna de sus partes puede ser descuidada, como tampoco tratar de mejorar una a expensas del todo. Una organización es un conjunto de personas, actividades, políticas, departamentos, etc. Que trabajan juntas para lograr las metas de la organización.
Tienen una VISIÓN COMPARTIDA comprendida por cada uno, una Visión con la cual se pueden identificar, que les da un sentido de dirección, que responde a sus propios intereses y deseos y a la que pueden apoyar, que les da significado y les muestra una fotografía en el tiempo por la que vale la pena luchar.
Ellas desarrollan el LIDERAZGO Y LA GERENCIA EFECTIVA: sus líderes practican lo que predican y participan en la organización modelando su futuro, ayudando a la gente a comprender sus roles, son un ejemplo de los principios que la empresa valora, hace llegar los recursos necesarios en la forma de dinero, tiempo, entusiasmo, orgullo, confianza y alegría en el trabajo.
Poseen ESTRUCTURAS FLEXIBLES capaces de tomar la iniciativa, reduciendo rigideces, adaptándose y eliminando barreras entre departamentos, gerencias, personas y otras empresas relacionadas; evitando mini-reinados, privilegios y cotos cerrados dentro de la empresa que fomentan la burocracia o escalar posiciones.
UNA EMPRESA QUE APRENDE Y PROGRESA ESTÁ COMPROMETIDA A TRABAJAR EN CINCO FRENTES
1. Un proceso sistemático de análisis y resolución de problemas.
2. Experimentar con nuevas formas de hacer las cosas.
3. Aprender de su experiencia pasada.
4. Aprender de las mejores prácticas de otras organizaciones.
5. Transferir conocimiento en toda la empresa en forma efectiva.
La organización que aprende es una nueva forma de organización del trabajo que se basa en dos principios: que el conocimiento existe en todos los individuos de la organización; y, que este conocimiento puede ser socializado.
La nueva organización aporta ventajas a distintos niveles: por un lado el conocimiento como una nueva forma de capital, por lo tanto crea riqueza y proporciona a las organizaciones la ventaja competitiva necesaria en el mercado de trabajo; por otro lado, este tipo de organización favorece el equilibrio entre las capacidades físicas y mentales de las personas, es decir, la conjunción entre “hacer” y “pensar” en los grupos de trabajo.
La organización que aprende potencia el aprendizaje de nuevos procedimientos de trabajo y la introducción de mejoras creando el deseo de conocer y saber en los trabajadores, a través de la formación, la motivación y la autonomía. Además, tiene en cuenta las características individuales y pretende situar a cada persona en el lugar correcto de la organización.
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